"Mitos" de Nicolás Manning

Por Andrea Ocampo Cea (@andreiii)

Comunicadora, escritora y pensadora



Los años no han pasado en vano. Desde el mural “El eterno brillo de los diamantes” (Galería Concreta, 2009) hasta el día de hoy, la investigación y narrativa de Nicolás Manning ha corroído y desfondado sus cimientos. Ya sin afán mimético, vuelve sobre su trayectoria al poner en suspenso asuntos fundamentales como el color y la técnica. Desde un universo donde vibran los colores Kodak, vemos que se suspenden las líneas, se distiende la recta geométrica y se ingresa a cierta descomposición geométrica a technicolor. Asistimos a un repliegue narrativo, visual y biográfico.

Narrativo pues, desde el momento en que se retoman hitos visuales, que son también temporalidades y velocidades de la luz, se constituye cierta ensoñación de los colores sólidos sobre el muro. Lo que pareciese ser algo, parece –al mismo tiempo- no serlo. Cuando los colores están en la niebla, es la técnica la que alumbra. Y, en ese punto, el giro narrativo se torna visual. Contamos con un nuevo eje: un doblez de la mano y de la geometría atienden el espacio donde la técnica pregunta sobre el estatuto de la técnica y por tanto, de la obra.



“El eterno brillo de los diamantes” de Nicolás Manning, Galería Concreta, 2009.

“Kodak” (Sin título, Matucana 100, 2010) vuelve hoy a presentarse, sin embargo, vuelve trastocado, revuelto, alterado. Más ¿Cómo volver al prisma, al recuerdo, al corazón, sin empantanarse en las apariencias? ¿Cómo dar un paso más allá de uno mismo sin perderse, sin olvidarse de sí? Lo que de algún modo también equivale a preguntar ¿Cómo ser fiel a los recursos del arte y, sin embargo, ponerlos en tensión?.


Manning resuelve por los vasos comunicantes y epocales en su pintura, en el legítimo intento de encontrar a un artista original, al que ya no está, al que se perdió, al que se quedó al otro lado del limbo, al otro lado de una cordillera. Ahí está el giro, el nudo de “Mitos”. Ahora sabemos que estamos al otro lado de la representación de sí, acusando algo que perdemos al recordar. Perdemos la noción del tiempo, perdemos la certeza de los hechos y nos queda un discurso, una ficción. Entre los recuerdos y los nombres, nos desconocemos. Prolifera entonces, una mitología plástica que reúne y trama aquello que desconocemos y que, no obstante, resulta tan familiar.




“Mitos” expone el programa de investigación pictórica de Nicolás Manning, el avance, derivaciones y secretos índices narrativos de su obra. Programa contagiado por la iconografía pop, crisis de poderes y galaxias personales que, en el frenesí del color, nos muestran cuán inabarcable y fértil son las matemáticas de los colores primarios.

Pero toda hazaña conlleva un riesgo. En este caso, el riesgo es el desfondamiento del discurso visual. Pues, una vez que lo visual autosatisface las deudas con su propia historia, es el plano narrativo y biográfico el que avanza con colores como palabras. Al desfondarse lo uno, prolifera lo otro. Al borrar y sobreponer un color sobre otro, Nicolás habla de sí.


Este mural fue borrado tres veces. Y su borradura es parte del ejercicio. Porque ¿Cuál es el primer mural? ¿Cuántos murales secretos hay bajo este mural? ¿Cuántas historias hay bajo la que hoy se cuenta? ¿Cuál es el original, cual es la copia? ¿No es acaso este mural el eco de otro anterior? Este mural se desoculta como una divinidad que afloja sus ropajes para encarnar cualidades o formas humanas, familiares y/o reconocibles. Una divinidad que como línea acelerada se estrella en un espacio blanco, presto y resistente a cargar con una representación.


Como en la Caverna de Platón, cuando el hombre descubre su conocimiento fundado en sombras; o cuando Narciso se enamora de sí mismo mediante y por su reflejo; o como el ser andrógino de Aristófanes se halla escindido de sí e inicia la búsqueda de algo que pudiese ser la satisfacción y clausura del deseo.



En esta triada de mitos se busca aquello que se carece, la mirada se hunde en el anhelo y en la fricción del pop. Se busca con vértigo y ansiedad pop: la luz ciega los recuerdos, los testimonios de vida se pierden en la ficción y nacen los mitos. ¿Acaso toda biografía es ficción? ¿Acaso los colores de esa pared son sólo una fantasía de color?


En ese sentido “Mitos” es el ejercicio de ficcionalización / mitificación de una obra; es avance y retroceso, a un mismo tiempo. Es una reflexión que utiliza la fuerza centrífuga de los colores y el choque entre cierta geometría orgánica y otra recta, para definir los fragmentos que se contrarían, se superponen y encandilan la investigación. “Mitos” avanza en un imaginario donde cada fragmento presente encubre un recuerdo y cada recuerdo va siendo nublado por la representación. Así, una mitología personal se despliega y atraviesa el espacio, propaga su coloración, aborda un relato repentino que emerge en la dificultad de su cita y traducción. Emerge y nos pregunta si acaso lo que estamos viendo nos recuerda algo. Otra cosa. De esas cosas que hacíamos cuando éramos chicos.



Performance "Formas de color" a partir de mural "Mitos" de Nicolás Manning, dirigido por  Jacinta Reyes.

El mural "Mitos" fue parte de la exposición "Alunizaje" de los artistas Nicolás Manning y Elisita Punto, realizada en Metro21 el año 2016.


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