18.O La ciudad como lienzo

Reflexiones a dos años del estallido social
Por Macarena Escudero

El estallido social se desarrolló con variadas formas de protesta, donde el uso y apropiación del espacio público fue el medio de expresión. Surgieron nuevos colectivos y formatos donde la creatividad estuvo al servicio de la manifestación. Rayados, grafitis, murales, serigrafia, poesía y performance fueron el medio de opinión y de denuncia. Se convirtieron en el canal para expresar el descontento, como también para informar y denunciar día a día lo que sucedía en las calles mientras las noticias censuraban.


Si bien no cabe duda de que el arte urbano por su intrínseco carácter político siempre ha estado presente en tiempos de agitación social, resulta interesante volver a observar el importante estallido visual que nació de la mano del estallido social. A dos años de este, recordar el 18 de octubre significa también recordar la ciudad e indagar en cómo ésta cobró nuevos sentidos, singularidades y significaciones, donde esta estuvo al servicio de la protesta. Las ciudades, las calles y los muros tomaron vida propia, convirtiéndose en el lienzo y lugar de la expresión de las legítimas demandas ciudadanas.

Volver a observar la calle es volver al estallido social y al desarrollo de este.


Después del alza del pasaje del metro la expresión callejera incentivó la evasión como forma de protesta. El 14 de octubre la organización de los estudiantes secundarios y universitarios llevó a una evasión masiva.



Una vez que la movilización traspasó el movimiento estudiantil y se transverzalizó a distintos sectores de la sociedad, la protesta avanzó más allá de la evasión del metro, como también los rayados se dirigieron hacia el cuestionamiento de la sociedad en su totalidad.


Las paredes comenzaron a hablar, a ser el hilo conductor de las demandas. En ese sentido como expone el libro “Alienígenas. El estallido social en los muros” (el cual recopila los rayados callejeros con un profundo análisis social) la represión, la resistencia, el abuso y la dignidad fueron la narrativa principal presente en las paredes.





Así también los muros se convirtieron en el canvas para evidenciar los nuevos paradigmas y reconfiguraciones sociales en pos del cambio.








El grafiti que surgió del estallido social tuvo la característica de ser una práctica social y artística que tuvo directa relación con el contexto y suceso histórico donde se circunscribía. Es por esto que esta forma de comunicación para expresar (y denunciar) surgió desde el anonimato y desde lo colectivo, desde la sociedad y no desde lo individual. La manifestación política dio paso a una corriente colectiva, dejando de lado el individualismo propio de nuestra sociedad neoliberalizada. El nuevo paradigma ha corrompido las distintas esferas de la sociedad, expresándose en este caso desde lo cultural, desde lo más íntimo y más efímero. La manifestación es colectiva y desde esa lógica han sido utilizados los muros.


Recordar el 18 de octubre significa recordar como las calles se convirtieron en un museo al servicio de las manifestaciones populares y demandas sociales. Significa ver donde estamos hoy, lo que se ha logrado y lo que se logrará. En este aniversario del 18 de octubre, la Convención Constitucional iniciará la redacción de la nueva carta magna, la cual esperamos recoja los sentimientos y necesidades colectivas que vimos plasmadas en los muros.


Recordar el 18 de octubre significa recuperar las ciudades tras dos años de encierro, que las calles vuelvan a ser nuestras. Volver a expresar la ciudadanía y el derecho social de apropiarse de nuestros espacios públicos en medio del sistema neoliberal globalizado donde los lugares públicos son de simple consumo.


Significa recordar una manifestación social reprimida, el abuso de las fuerzas policiales, las violaciones a los derechos humanos, los traumas oculares. El borrado de un museo al aire libre en nuestras paredes, pero al mismo tiempo significa observar el camino recorrido y los colectivos que surgieron.


La memoria no se borra.